LOS CRITERIOS DE TROTSKY PARA CONSTRUIR LA IV INTERNACIONAL

Autor: Martín Hernandez

Fecha: 2008

Publicado en: Marxismo Vivo N.º 17

A nivel internacional existen varias organizaciones que defienden la reconstrucción de la IV Internacional.

            Estas organizaciones a veces se aproximan o incluso se fusionan con otras organizaciones trotskistas, o que se aproximan del programa de trotskista. Sin embargo, en la mayoría de los casos, estas experiencias terminan en rotundos fracasos. A veces esto se debe al surgimiento de profundas diferencias pero, otras veces se debe a la utilización de procedimientos equivocados para encarar las aproximaciones y unificaciones.

            Dada la dispersión del movimiento trotskista y la fragilidad de sus organizaciones es difícil pensar en la reconstrucción de la IV Internacional a partir del desarrollo de una sola organización. En este sentido las fusiones entre organizaciones trotskistas y de estas con otras que se aproximan de su programa se torna inevitables

            Cuando una organización revolucionaria enfrenta este tipo de tareas (aproximaciones y unificaciones) es común que surjan dudas de todo tipo. ¿Con que organizaciones es correcto iniciar un proceso de aproximación tendiente a la fusión?; Una vez identificadas esas organizaciones ¿Qué es lo que debe primar, la actividad en común o el debate programático?; ¿Qué programa presentar para iniciar la discusión? ¿Un programa mínimo o el programa de la revolución?; ¿Qué peso tienen las discusiones de balance?.

VOLVER A TROTSKY

            Al respecto de Trotsky y la IV Internacional mucho se ha discutido sobre si fue correcto o no de construir una nueva Internacional en el año 1938. También mucho se ha hablado sobre el método que Trotsky usó para elaborar el programa de la IV (el Programa de Transición) sin embargo, a nivel de las corrientes trotskistas, poco se ha estudiado y mucho menos se ha discutido, en relación a los criterios y métodos usados por Trotsky para relacionarse con otras organizaciones con el objetivo de construir la IV Internacional.

            Durante casi toda la década del 30 Trotsky desarrolló un intenso trabajo de aproximación con varios grupos y partidos. Este trabajo está lleno de ricas enseñanzas que deben ser estudiadas por quienes pretendan dar algunos pasos sólidos en dirección a la reconstrucción de la IV Internacional.

CONTRA LA AUTOPROCLAMACION

            A partir las reales o supuestas traiciones de determinados sectores del movimiento trotskista ha sido bastante común, después de la muerte de Trotsky, que varias corrientes del trotskismo, a veces de tamaño minúsculo y con dirigentes inexpresivos, se hayan autoproclamado como la “IV Internacional” reconstruida. Este tipo de comportamiento le ha hecho muy mal al movimiento trotskista y en especial a su batalla por reconstruir la IV.

            Esta postura autoproclamatoria de estas corrientes poco tiene que ver con las ideas y la práctica que Trotsky utilizó para construir la IV Internacional.

            Cuando Trotsky, en el año 1927, fue deportado de la URSS, tanto el Partido Comunista, como la III Internacional, sufrían un rápido proceso de burocratización y de degeneración. En ese marco Trotsky, junto con sus camaradas de la Oposición de Izquierda (formada a partir del año 1923) eran los genuinos representantes de lo mejor de la tradición bolchevique. Trotsky en particular, por haber sido junto con Lenín, el gran dirigente de la Revolución de Octubre, del partido Bolchevique y de la III Internacional, encarnaba esa representatividad.

            Trotsky era la única persona en el mundo que tenía autoridad para llamar a construir una nueva Internacional. Sin embargo, en ese momento, estuvo en contra de hacerlo. Porque para Trotsky la organización, en este caso la III Internacional, era más importante que su persona y su grupo. Al respecto decía:”Es demasiado importante lo que está en juego en esta lu­cha: es la suerte de la Revolución de Octubre y del par­tido de Lenin, no sólo del partido de la URSS, sino tam­bién del partido internacional de Lenin… La lucha entre el leninismo y el stalinismo no está resuelta

La represión no nos desviará de nuestro rumbo. La violencia más sangrienta y envenenada de Stalin no nos separará del partido, no nos pondrá en oposición a ese partido que Stalin trata de estrangular.[1]

Dos años más tarde Trotsky declaraba: “Apoyándose en la experiencia de la Revolución de Octubre y de  la Tercera Internacional, la Oposición de Izquierda rechaza la idea de crear partidos comunistas paralelosLa Oposición de Izquierda Internacional y sus secciones nacionales se consideran fracciones de la Comintern y de los partidos comunistas nacionalesLa línea de la fracción significa tomar el camino de la reforma interna del partido y del estado obrero. A pesar de todas las calumnias de la burocracia stalinista y sus admiradores, la Oposición permanece sólidamente en el terreno de la reforma.”[2]

Trotsky mantuvo esta posición durante diez años porque consideraba que sólo “Una catástrofe histórica de inmensas proporciones, como el derrumbe del estado soviético, arrastraría en su caída a la Tercera Internacional. Asimismo, la victoria del fascismo en Alemania y la derrota del proletariado alemán difícilmente permitirían a la Comintern (III Internacional) sobrevivir a las consecuencias de su política desastrosa.[3]

Fue recién en el año 1933 que una “catástrofe histórica de inmensas proporciones” llevó a Trotsky a cambiar de política. En ese año en Alemania la política de Stalin posibilitó el triunfo de Hitler y frente a este hecho ningún partido de la Internacional hizo cualquier tipo de cuestionamiento. Este vino a demostrar que la Tercera Internacional, al igual que la Segunda, estaba muerta para la revolución.

            Fue sólo a partir de allí que Trotsky llamó a construir nuevos partidos revolucionarios y una nueva internacional. Pero aún así se negó a proclamar su corriente internacional (la Oposición de Izquierda Internacional) como la  IV Internacional. Por el contrario, inició un largo trabajo de relación con organizaciones que rompían o se alejaban de la socialdemocracia y del estalinismo con el objetivo de construir la nueva internacional con esos sectores.

 Sobre este tema señaló: “Sería aventurerismo puro “proclamar” que nuestra organización actual es la Internacional Comunista o, utilizando este rótulo, unirnos mecánicamente con otras organizaciones opositoras. Es imposible “proclamar”; la perspectiva presente todavía es de construirla. Pero desde hoy podemos y debemos proclamar la necesidad de crear una nueva internacional[4]

            Esta posición de Trotsky, frontalmente en contra de fundar en forma apresurada la IV Internacional, la mantuvo incluso cuando la Oposición de Izquierda Internacional  se aproximó de una serie de organizaciones con las cuales opinaba que había que trabajar para fundar la IV Internacional. Así, en una conferencia internacional realizada en Paris, de la cual participaron catorce organizaciones comunistas y socialistas de izquierda, señaló: “Todo el desarrollo del proceso plantea la orientación hacia una nueva internacional. Sin embargo, esto no significa que propongamos proclamar inmediatamente la nueva internacional. Lo habríamos propuesto, sin vacilar, si las organizaciones aquí representadas ya hubieran llegado a un acuerdo real, es decir, probado por la experiencia, respecto a los principios y métodos de la lucha revolucionaria. Pero no lo hemos hecho. Sólo el trabajo revolucionario en común y la seria crítica mutua nos harán llegar a una unanimidad principista y por lo tanto a la internacional.[5]

TROTSKY Y EL CENTRISMO

            En muchas organizaciones existe la idea que la IV Internacional sólo podrá ser reconstruida a partir de la fusión de los trotskistas. Sin embargo no fue este el criterio usado por Trotsky para fundar la IV Internacional. Para él, como para Lenín cuando llamó a construir la III Internacional, la nueva internacional debería ser construida a partir de la fusión de las corrientes revolucionarias con las organizaciones centristas que se aproximaban de las posiciones revolucionarias.

            Nadie como Trotsky estudió y combatió al centrismo pero también nadie como Trotsky defendió tanto la necesidad de tener una política para hacer avanzar el centrismo en dirección a posiciones revolucionarias.

            Trotsky partía de la base que: “… las dos corrientes fundamentales de la clase obrera mundial son el socialimperialismo por un lado y el comunismo revolucionario por el otro. Entre estos dos polos hay una serie de corrientes y agrupaciones de transición que cambian constantemente de ropaje y se encuentran siempre en estado de transformación y desplazamiento: a veces se desplazan del reformismo al comunismo, otras del comunismo al reformismo… Cuando se desplaza hacia la izquierda y aleja a las masas del reformismo, el centrismo cumple una función progresiva[6]

Era justamente a esas organizaciones, que se desplazaban de la derecha a la izquierda (centrismo de izquierda) que Trotsky comienza a llamar, a partir del año 1933, a construir junto con la Oposición de Izquierda, una nueva internacional.

Esta política de Trotsky en relación al centrismo, no lo llevaba a disminuir el papel del partido revolucionario, todo lo contrario. Para Trotsky sólo la actuación de los revolucionarios podría posibilitar que las corrientes centristas avanzasen en dirección a la revolución pues el siempre consideró que “La posición del marxismo está muy por encima de todas las variantes del centrismo y de sus errores…”[7]

La política de Trotsky, en relación al centrismo, se pudo materializar, ya en los inicios de su batalla para construir una nueva internacional, cuando en Paris se realizó la conferencia internacional antes mencionada. 

De esa conferencia participó la Oposición de Izquierda Internacional la cual distribuyó una declaración, redactada por Trotsky, que es un aula de política revolucionaria.

En esa declaración se hacía la siguiente caracterización de los participantes: “… son de muy diversos orígenes políticos. Algunos rompieron con la Segunda Internacional en el transcurso de los últimos años; otros provienen de las filas de la Tercera Interna­cional; otros, finalmente, tienen un origen mixto o intermedio. Algunos actuaron como partidos indepen­dientes; otros se consideraban fracciones y como tales trabajaban.”[8]

La conferencia, como se puede ver por la descripción anterior, era una típica conferencia del centrismo de izquierda y allí Trotsky, lejos de autoproclamar a la Oposición de Izquierda Internacional, como la nueva internacional va hacer un llamado vibrante, a las organizaciones centrista de izquierda, a construir juntos esa internacional “¡Camaradas! Sin conducción, sin dirección internacional, el proletariado no podrá liberarse de su actual opresión. La creación de una nueva internacional no depende solamente del desarrollo objetivo de los acontecimientos sino también de nuestros propios esfuerzos…Esa posibilidad se abre ante nosotros con la condición de que nuestra política sea correcta. Trate­mos de no perder esta oportunidad unificando nuestras fuerzas. Nuestra responsabilidad revolucionaria es inmensa. Que nuestra labor creadora se eleve a la altu­ra de esta responsabilidad.”[9]

LA CUESTIÓN DEL PROGRAMA

Es importante resaltar los criterios que Trotsky que utiliza para avanzar en un proyecto común con los centristas de izquierda en dirección a la construcción de una nueva internacional.

Por un lado el destacaba la necesidad de combinar una acción práctica en la lucha de clases con la elaboración programática. “No se puede preparar una nueva internacional sin participar prácticamente en los acontecimientos que se suceden. Por supuesto, sería falso contraponer la discusión programática a la lucha revolucionaria. Es necesario combinarlas. Saludamos el hecho de que el congreso haya puesto en su orden del día problemas ur­gentes referentes a la lucha contra el fascismo y contra la guerra; en cualquiera de estos terrenos estamos dis­puestos a dar un verdadero paso adelante, hombro a hombro con las demás organizaciones.[10]

Por el otro lado es necesario destacar que Trotsky va a iniciar el debate programático con el centrismo, no a partir de los puntos en común que podrían unir a los revolucionarios con ellos sino, a partir de los puntos centrales del programa de los revolucionarios. De esta forma Trotsky intenta evitar un acuerdo con base a un programa intermediario (centrista) que iría en contra de la evolución progresiva del propio centrismo. Así señala en el manifiesto dirigido a las corrientes centristas: “La política revolucionaria es inconcebible sin la teoría revolucionaria. Como mínimo, aquí tenemos que empezar desde el principio. Nos basamos en Marx y Engels. Los primeros congresos de la Internacional Comunista nos dejaron una valiosa herencia programá­tica: el carácter de la época moderna como época imperialista, es decir de declinación capitalista; la naturaleza del reformismo moderno y los métodos para combatirlo; la relación entre democracia y dictadura proletaria; el rol del partido en la revolución proletaria; la relación entre el proletariado y la pequeña burguesía, especialmente el campesinado (cuestión agraria); el problema de las nacionalidades y la lucha de libera­ción de los pueblos coloniales; el trabajo en los sindi­catos; la política del frente único; la relación con el parlamentarismo, etcétera. Los cuatro primeros congresos sometieron todas estas cuestiones a un análisis principista que todavía no fue superado…”[11]

Un día antes de realizarse la Conferencia de Paris, la Oposición de Izquierda consiguió llegar a un acuerdo con otras tres organizaciones que también participaron de ese evento. Con esas organizaciones se presento un texto en común (que también fue redactado por Trotsky) conocido como “La declaración de los cuatro” (Ver texto en la pag…) en el cual, en diez puntos, se establecen las bases para iniciar la discusión del programa para la nueva internacional. En esos puntos, defendidos por los trotskistas y tres organizaciones centristas, no hay el menor rasgo de centrismo. Ellos abordan desde la dictadura del proletariado hasta la imposibilidad del socialismo en un solo país pasando por la concepción bolchevique de partido.

LA ACTUALIZACIÓN PROGRAMÁTICA

            Siempre que se aborda la necesidad de reconstruir la IV Internacional y la necesidad por lo tanto de elaborar un programa para encarar esa tarea surgen invariablemente los que opinan que el programa ya existe, es el Programa de Transición elaborado por Trotsky.

            Sin duda la IV internacional reconstruida se tendrá que basar en el Programa de Transición el cual conserva, en esencia, una total actualidad. Sin embargo, este programa, en función del momento en que fue elaborado (año 1938) está desactualizado.

            La actualización de los programas y elaboraciones fue siempre una necesidad de los revolucionarios. Fue justamente la tarea que Trotsky encaró en la década del treinta y que tuvo su máxima expresión en el propio Programa de Transición.

            Sobre la cuestión de la actualización del programa bolchevique Trotsky afirmaba:“La Oposición de Izquierda Internacional se basa en los cuatro primeros congresos de la Comintern. Ello no significa que acepte ciegamente, al pie de la letra, sus decisiones: muchas resoluciones son de carácter coyuntural y los hechos posteriores las han desmentido. Pero todos los principios esenciales (con relación al imperialismo y el estado burgués, la democracia y el reformismo, el problema de la insurrección, la dictadura del proletariado] las relaciones con el campesinado y las nacionalidades oprimidas, el trabajo en los sindicatos, el parlamentarismo, los soviets, la política del frente único) siguen siendo la más alta expresión de la estrategia proletaria en la época de la crisis general del capitalismo…

De acuerdo con el espíritu y el significado de las resoluciones de los cuatro primeros congresos, y como continuación de las mismas, la Oposición de Izquierda establece, desarrolla teóricamente y realiza en la práctica los siguientes principios…”[12] y a partir de allí se desarrollaban el programa de la oposición de Izquierda Internacional conocido como los “Once puntos” que eran justamente una actualización con relación a las elaboraciones de los cuatro primeros congresos de la III Internacional.

COMO HACER LAS DISCUSIONES CON OTRAS ORGANIZACIONES

            Es bastante común que en las discusiones entre organizaciones trotskistas y de estas con organizaciones centristas de izquierda exista falta de paciencia, intolerancia, exigencias desmedidas, maniobras, falta de lealtad.

            Al respecto de este tema una nueva vez es necesario observar las recomendaciones de Trotsky. Haciendo un balance de la Conferencia de Paris señalaba:

             “La intransigencia revolucionaria no consiste en exigir que se reconozca a priori nuestro “liderazgo”, ni en presentarles continuamente a nuestros aliados ultimátums y amenazas de rupturas, de eliminación de firmas, etcétera. Esos métodos se los dejamos, por un lado, a los burócratas stalinistas y por el otro, a algunos aliados impacientes. Somos muy conscientes de que más de una vez surgirán desacuerdos entre nosotros y nuestros aliados. Pero esperamos, más aun, estamos convencidos, de que la marcha de los acontecimientos revelará en la práctica la imposibilidad de participar simultáneamente en el bloque principista de los cuatro y en el bloque sin principios de la mayoría. Sin recurrir a “ultimátums” impropios, reivindicamos sin embargo nuestro pleno derecho no sólo a levantar nuestras ban­deras sino también a plantearles abiertamente a nues­tros aliados lo que opinamos respecto a lo que conside­ramos sus errores. Esperamos de parte de ellos la mis­ma franqueza. Así se fortalecerá nuestra alianza.[13]

También Trotsky se refirió a un tema sumamente espinoso: la cuestión de los balances.

La experiencia del movimiento trotskistas está plagado de ejemplos de relaciones que se frustran a partir del momento que una organización le exige a otra, como condición para unificarse, que exista un balance común sobre el pasado.

¿Cómo encaraba Trotsky esta cuestión? En una carta en la que abordaba la unificación de los militantes de la Oposición de Izquierda en Alemania con el SAP señalaba: “Naturalmente, la unificación tendría que efectuarse en base a un documento programático. Por supuesto, el documento tendría que referirse únicamente al futuro, no al pasado, extrayendo de éste sólo las lecciones ne­cesarias para encarar las nuevas tareas.” [14]

PUERTAS CERRADAS PARA LAS SECTAS

El trotskismo, por varias décadas, se vio obligado a vivir en la marginalidad. Esto hizo que surgiesen en su interior pequeñas sectas que viven de parasitar otras organizaciones trotskistas. Estas sectas, cuando se da un proceso de reagrupamiento revolucionario, son las primeras en intentar sumarse a ellos pues ven la posibilidad de multiplicar su actuación parasitaria. Frente a esta realidad surge siempre la pregunta: ¿Qué hacer con este tipo de organizaciones?. Trotsky dio una respuesta categórica: “El principio de la democracia partidaria nada tiene que ver con el principio de puertas abiertas…

La Oposición de Izquierda sólo podrá crecer y fortalecerse mediante la depuración de los elementos extraños y casuales de sus filas.

La insurgencia revolucionaria que siguió a la guerra no sólo arrastró a la joven generación del proletariado sino también revivió a una gran variedad de grupos sectarios que buscaban una salida por los caminos del anarquismo, el sindicalismo, el propagandismo puro, etcétera. Muchos de ellos esperaban encontrar en la Internacional Comunista un terreno propicio para sus confusas ideas. Elementos pequeño-burgueses bohemios, arrojados de sus sitios por las conmociones de la guerra y la posguerra también optaron por refugiarse bajo la bandera del comunismo…Por su parte, los insatisfechos se alejaron inmediatamente de la política o intentaron unirse a la Oposición…

Al asumir la tarea de unificar sus filas a nivel nacional e internacional, la Oposición de Izquierda debió tomar como punto de partida a los diversos grupos existentes. Desde un principio, el núcleo básico de la Oposición de Izquierda Internacional comprendió que una combinación mecánica de los distintos grupos que se consideraban parte de ella sólo sirve para comenzar, y que la necesaria selección de los elementos debe hacerse en base al trabajo teórico y político y a la crítica interna. En efecto, durante los últimos cuatro años la Oposición de Izquierda no sólo se dedicó a clarificar y profundizar la teoría en los diversos países, sino también a depurar la organización de los elementos bohemios, extraños, sectarios y aventureros, carentes de posiciones principistas, de una verdadera devoción a la causa, de una vinculación con las masas, sin ningún sentido de la responsabilidad y la disciplina y, por ello, mucho más propensos a escuchar la voz del arribismo…

En lo que concierne a los métodos principistas, la Oposición de Izquierda Internacional jamás ha roto con grupo o camarada alguno sin antes agotar todos los métodos de persuasión ideológica. Precisamente por esa razón, la tarea de seleccionar cuadros es de carácter orgánico y permanente. Mediante un estudio de todos y cada uno de sus cuadros en base a sus actuaciones anteriores, la Oposición de Izquierda debe llevar a cabo la depuración de los elementos extraños a sus filas. La experiencia ha demostrado que sólo de esta forma, la organización podrá extenderse y educar a sus cuadros proletarios…

Dentro de un partido de masas sería posible convivir con los bordiguistas, siempre bajo una firme disciplina en la acción. Pero en el marco de una fracción es totalmente inadmisible, especialmente en vista de la experiencia que hemos tenido al apoyar la ficción de llegar a la unidad con un grupo extraño que permanece ideológicamente rígido y sectariamente aislado.

Jamás los bordiguistas observaron una actitud leal hacia nuestra organización internacional. Al obligar a todos sus miembros, por encima de sus posiciones personales, a hablar y votar, en las reuniones y conferencias de la Oposición Internacional, de acuerdo con la mayoría de su fracción, el grupo Prometeo ubicó su disciplina nacional por encima de la internacional. Con ello violó los principios no sólo del centralismo democrático sino también del internacionalismo. Esto basta para demostrar que los bordiguistas jamás fueron parte orgánica de la Oposición de Izquierda. Si, a pesar de ello, siguen aferrados a su adhesión formal a la Oposición de Izquierda Internacional es sólo para ocultar el carácter de secta nacional de su grupo. Pero la política de ocultamiento no es una política marxista.

Si bien reconoce la honestidad y la abnegación revolucionaria de muchos bordiguistas, la Oposición de Izquierda cree que ha llegado el momento de proclamar abiertamente: el grupo Prometeo no pertenece a La Oposición de Izquierda Internacional”.[15]

            Por fin es necesario destacar una frase de Trotsky, que tiene mucho valor para relación de los revolucionarios con todas las organizaciones (no sólo con las sectas):

“Una de las reglas más importantes de la estrategia revolucionaria dice: vigila a tu aliado tanto como a tu enemigo. Crítica mutua en base a la plena igualdad; aquí no hay ninguna diplomacia disimulada de los dirigentes; todo se hace y se hará ante los ojos de las masas, bajo su control, con el propósito de educarlas. No existen otros métodos de política revolucionaria.

También es aconsejable recordar otras normas de la política revolucionaria: no asustarse innecesariamente y no asustar a los demás sin causa, no hacer acusacio­nes falsas, no buscar la capitulación donde no existe, no remplazar la discusión marxista por las disputas sin principios.”[16]

Aclaración: Todas las citas fueron extraídas de los Escritos de León Trotsky (organizados en forma cronológica), Editorial Pluma, Bogotá, Colombia.


[1] León Trotsky, “¿Quién triunfará?”, Agosto de 1930

[2] León Trotsky, “Tareas y métodos de la Oposición de Izquierda  Internacional”, diciembre de 1932

[3] Ídem

[4] León Trotsky, “Es imposible permanecer en la misma “internacional” con Stalin, Manuilski, Lozovski y Cía.”, 20 de julio de 1933

[5] León Trotsky, “Declaración de la delegación bolchevique leninista a la conferencia de las organizaciones comunistas y socialistas de izquierda”, 17 de agosto de 1933

[6] León Trotsky, “¿Qué es el centrismo?”, 28 de mayo de 1930

[7] León Trotsky, “Las tareas de la Oposición”, marzo de 1929

[8] León Trotsky, “Declaración de la delegación bolchevique leninista a la conferencia de las organizaciones comunistas y socialistas de izquierda”, 17 de agosto de 1933.

[9] Ídem

[10] Ídem

[11] Ídem

[12] León Trotsky, “Tareas y métodos de la Oposición de Izquierda Internacional”, diciembre de 1932

[13] León Trotsky, “La conferencia de Paris: un firme núcleo para una nueva internacional” ,1º de septiembre de 1933

[14] León Trotsky, “La Oposición alemana y el SAP”, 18 de agosto de 1933

[15] León Trotsky, “Tareas y métodos de la Oposición de Izquierda Internacional”, diciembre de 1932

[16] León Trotsky, “Algo más sobre la Conferencia de Paris, 10 de diciembre de 1933

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