Autor: Martín Hernández
Fecha: Julio 2008
Publicado en: Marxismo Vivo N.º 18


La llamada “unidad del campo argentino”, que es en realidad la unidad de la patronal del campo, golpeó duramente a la izquierda provocando en su interior mucha confusión y diferencias. En cierta forma es lógico que este conflicto haya causado esta situación a nivel de la izquierda argentina.
En los inicios del siglo XX, tanto los anarquistas como los socialistas, tuvieron una importante participación en la lucha de los de chacareros pobres contra los terratenientes. Sin embargo, en los últimos cincuenta años, la izquierda argentina, a diferencia de la paraguaya, peruana, boliviana o brasilera no ha tenido casi ninguna relación con el movimiento campesino y con las cuestiones del campo. [1] Ha acumulado una importante experiencia en el movimiento obrero, en el movimiento estudiantil y en varios movimientos populares pero con el campo ha sucedido lo contrario. La mayoría de la izquierda conoce muy poco sobre el campo argentino y tiene una relación superficial con las elaboraciones del marxismo sobre la cuestión agraria
De esta forma estas organizaciones no estaban preparadas para enfrentar un conflicto agrario que, desde hace más de tres meses, ocupa el centro de la vida política del país. Esto explica una buena parte de las confusiones, desorientación y diferencias, en especial a nivel de la izquierda revolucionaria.
Así existen sectores que, viendo el carácter reaccionario del lock out patronal, han considerado que era necesario apoyar al gobierno. Por el contrario hay varias organizaciones, y muchos activistas independientes, que impactado con los cacerolazos y piquetes de la patronal del campo han decidido apoyar en forma entusiasta a este sector.
Cuando hablamos de la confusión que reina en la izquierda no estamos haciendo referencia a las corrientes estalinistas, como el Partido Comunista, que apoya el gobierno, o al PCR (maoísta) que apoya a la patronal agraria. En estos casos no existe ninguna confusión.
El Partido Comunista viene aplicando esa política desde hace décadas. Cada vez que un gobierno al que ellos consideran “progresista” es atacado por un sector de derecha, como en este caso la Sociedad Rural Argentina, eso les sirve de pretexto para pasar a apoyar rápidamente a ese gobierno.
En el caso del PCR, sus concepciones maoístas/estalinistas, lo han llevado a integrarse, desde hace un cierto tiempo, a una de las organizaciones de la patronal agraria (la Federación Agraria Argentina) e inclusive a su dirección central. Entonces aquí tampoco hay ninguna confusión. Ellos hacen parte de la dirección, junto con la Sociedad Rural Argentina, del frente patronal que encabeza este movimiento reaccionario.
Cuando hablamos de confusión nos estamos refiriendo a aquellas corrientes y activistas revolucionarios, que están en contra de la Sociedad Rural y también de la política agraria del gobierno. Que están a favor de la lucha de los campesinos pobres contra los terratenientes y que, junto con esto, consideran que la mejor manera de ser coherentes con estos objetivos es apoyar el paro y la movilización de la patronal del campo. Aquí si existe confusión
La mayoría de estas corrientes, aunque tienen formulaciones diferentes, en lo esencial están de acuerdo en algunas cuestiones centrales. Para ellos el gobierno, al aumentar las retenciones a la exportación de granos, estaría intentando acabar con los pequeños productores en beneficio de los grandes pools cerealeros ya que los pequeños, con el aumento de las retenciones, no tendrían condiciones de seguir produciendo.
El paro agrario, y las diferentes acciones que se vienen realizando, sería un movimiento muy progresivo porque se trataría de la resistencia de estos pequeños productores a la política proimperialista del gobierno
Está lucha, al ser contra el gobierno, sería también contra aquellos sectores que llevan adelante y se benefician con la política agraria de este: los grandes pools de siembra, los dueños de los agronegocios, los grandes terratenientes.
A partir de allí la gran tarea de los revolucionarios sería apoyar la lucha de los pequeños y medios productores organizados en la Federación Agraria los cuales defienden “retenciones diferenciadas”, es decir que los grandes productores paguen más que los pequeños.
La estrategia de estas organizaciones, al apoyar el paro agrario, sería expropiar a los terratenientes para hacer una reforma agraria que posibilite la entrega de pequeñas parcelas de tierra a los chacareros de menos recursos.
Existe una coherencia entre este análisis y la política que llevan adelante estos sectores. El problema es que ese análisis tiene muy poco que ver con la realidad.
Falta lo esencial: Un análisis de clase del campo argentino
El análisis de estas corrientes que apoyan al movimiento del agro tiene “un pecado original”: No analiza, desde el punto de vista de clase, a los diferentes actores de este conflicto y de esa forma pierden la brújula de tal forma que los enemigos de la clase obrera son transformados en sus amigos.
Estas corrientes razonan más o menos así: Existe un enfrentamiento entre los pequeños productores y el gobierno. Frente a eso no podemos tener dudas: Apoyamos a los pequeños productores.
Dejemos por ahora de lado el hecho que los pequeños productores están aliados a los terratenientes y vamos a suponer que sólo se trata de un enfrentamiento de los pequeños productores con el gobierno. ¿Cuál es el análisis de clase de este sector?
Estas organizaciones no se hacen esta pregunta elemental y, a partir de allí, analizan el enfrentamiento de los pequeños productores contra el gobierno de la misma forma que analizaríamos un enfrentamiento de la clase obrera contra el gobierno.
Si un sector de la clase obrera, en defensa de sus intereses, se enfrenta con un gobierno burgués ningún revolucionario podría tener dudas. Apoyamos incondicionalmente la lucha de los obreros contra el gobierno.
Nuestro apoyo incondicional a la clase obrera se basa en la caracterización marxista, probada por la historia, de que ella es la única clase cuyos intereses son revolucionarios. Por eso este mismo criterio no vale para los pequeños y medianos productores rurales. Ellos son otra clase social y sus intereses no son revolucionarios
¿Qué son, desde el punto de vista social, los “pequeños y medianos productores”?
La denominación de “pequeños y medianos productores” es de la Federación Agraria Argentina y es usada para identificar a los productores que tienen menos de 500 hectáreas de tierra. Pero esta es una identificación que no es, ni pretende ser, marxista. El marxismo, a diferencia de la FAA, hace un análisis de clase del campo[2] y a partir de allí identifica cinco grandes sectores. 1) Los terratenientes; 2) Los obreros agrícolas; 3) Los campesinos pobres, dueños de pequeñas parcelas que las trabajan con sus propias manos y las de su familia; 5) Los campesinos ricos dueños de pequeñas parcelas que contratan obreros para trabajarla.
A partir de este análisis de clase del campo el marxismo, tomando como referencia a la clase obrera, identifica sus amigos y enemigos.
Los trabajadores agrícolas son hermanos de clase del obrero industrial. Ya los campesinos pobres son sus amigos. Son sus posibles aliados en la lucha por la revolución proletaria. Ya el resto de los sectores (los terratenientes y los campesinos ricos) son los explotadores del campo y por lo tanto los enemigos de la clase obrera.
El marxismo, a diferencia del estalinismo, no considera a los campesinos ricos un sector “progresivo” porque parte de la premisa que no existen explotadores progresivos.
La Federación Agraria Argentina, que nació en el año 1912 como una organización de los campesinos pobres, fue cambiando paulatinamente su base social y de esa forma se fue transformando en la organización de los campesinos ricos. Hoy la mayoría de ellos, los llamados “pequeños y medianos productores” contratan obreros para trabajar en sus tierras y, también la mayoría de ellos, se dedican a la producción y exportación de granos, especialmente de soja y son, en muchos casos, millonarios en dólares. Los pocos sectores de campesinos pobres que se mantenían en su interior fueron rompiendo y hoy, una buena parte de ellos, hacen parte del Frente Nacional Campesino.
El segundo error: creer en las mentiras de la patronal (de la Sociedad Rural y de la Federación Agraria)
La patronal del campo es igual a cualquier otra patronal. Cuando los obreros le piden aumento, o cuando el estado pretende aumentarle los impuestos, siempre dicen que no tienen condiciones de asumir tales demandas y siempre chantajean al Estado y a los obreros diciendo que si da esos aumentos no van a poder seguir produciendo y que si eso ocurre todos van a salir perjudicados, el país y los obreros.
En algunos casos, excepcionales, esto es verdad pero en la mayoría son burdas mentiras para evitar la disminución de la tasa de ganancias. Como es sabido aumentar, o como mínimo mantener la tasa de ganancia, es el “principio” sobre cual se asienta el capitalismo. Por lo tanto nadie podía esperar que, ante el aumento de las retenciones a la exportación de granos, la patronal no dijese que su negocio estaba amenazado y que todo el país iba a sufrir con eso.
Sin embargo, como dice el viejo refrán, “las mentiras tienen patas cortas” y muy rápidamente se pudo comprobar que con el aumento de las retenciones el negocio de la soya no sólo no estaba amenazado sino que los productores, con la actual cosecha y en función del aumento de los precios del mercado mundial, van a conseguir un margen de lucro 38% superior a la del año anterior.[3]
Desde hace más de un siglo, los obreros de todas partes del mundo, vienen escuchando estos mismos argumentos llorosos y mentirosos de sus patrones por lo tanto era de esperar que la izquierda hubiese aprendido esta lección tan elemental. Sin embargo, en este caso, no fue así. Una buena parte de la izquierda argentina no sólo creyó las mentiras de la Sociedad Rural y de la Federación Agraria, sino que se solidarizó con ella a la punto tal de apoyar su lock out en contra del aumento de las retenciones. Fue sin duda el más infantil de todos los errores cometidos por este sector de la izquierda
El tercer error: ignorar el verdadero programa de lucha de los campesinos ricos
Justamente como los campesinos ricos no son obreros, sino explotadores de los obreros, los revolucionarios no apoyamos incondicionalmente sus luchas. Nuestro apoyo está condicionado a su programa. Las corrientes de izquierda que apoyan al movimiento de la patronal del campo no analizan correctamente esta cuestión central: cuál es el programa de los campesinos ricos agrupados en la FAA.
Estas organizaciones dicen que la reivindicación central de los pequeños y medianos productores son las “Retenciones diferenciadas.” Es decir que los pequeños productores paguen menos que los grandes. Pero sucede que los pequeños productores no están luchando solos. Ellos están en un frente con los terratenientes y ese frente tiene un programa, que es el programa de todos sus integrantes, desde los terratenientes de la SRA a los pequeños propietarios de la FAA.
Las Retenciones Diferenciadas, que originalmente era una reivindicación de la FAA, es actualmente una de las reivindicaciones del conjunto de la patronal. Todas las entidades, inclusive la SRA, están a favor de que los pequeños paguen menos que los grandes. Pero ésta evidentemente no puede ser la reivindicación central del conflicto, a no ser que se piense que los terratenientes salieron a movilizarse en solidaridad con los pequeños productores. ¿Cuál entonces es la reivindicación central que permitió la unidad de la patronal del campo?
Las cuatro entidades lo han dicho más de una vez: están luchando en contra del decreto del gobierno que aumenta las retenciones a la exportación de los granos y en especial están en contra de las retenciones móviles que se aplican a la exportación de soja. Esta es la reivindicación central de toda la patronal agraria. Esta es por lo tanto la reivindicación central tanto de la Sociedad Rural como de la Federación Agraria.
Si el conjunto de la patronal del campo toma como reivindicación central, que no se aplique las retenciones móviles a la exportación de la soja, esto quiere decir que el programa central de este movimiento es el programa de los productores/exportadores de soja. Pero entonces vale una nueva pregunta: ¿Por qué las cuatro entidades se unieron en torno al programa de la patronal sojera? Ninguna patronal se une para luchar por los intereses de otro sector económico. Nunca se ha visto, por ejemplo, que la patronal de la industria metalúrgica se enfrente con el gobierno en defensa de las reivindicaciones de la patronal de la industria textil, o la inversa. La pregunta entonces puede tener sólo una respuesta. Estas cuatro entidades se unieron en torno al programa de la patronal sojera porque ellos son una parte muy importante de esa patronal sojera. Dicho esto, la caracterización del conflicto se torna más precisa: Estamos frente a un enfrentamiento entre el gobierno y la patronal sojera.
En torno a este tema se hace necesario hacer una nueva reflexión: las organizaciones de izquierda que están apoyando a los pequeños y medianos productores creyendo que de esa forma enfrentan el plan del gobierno y del imperialismo, que quiere transformar al país en una gran plantación de soja, en realidad están apoyando al sector burgués que está mas interesado en que este plan se lleve hasta el final: la patronal sojera. Este es un caso único en América Latina ya que en los otros países productores de soja (Brasil, Paraguay, Bolivia y Uruguay) no existe ningún sector de la izquierda (ni reformista ni revolucionaria) que apoye las reivindicaciones de la patronal sojera.
El cuarto y gran error: localizarse en el campo errado
El hecho que los pequeños productores sean en realidad campesinos ricos no quiere decir que no se pueda y deba tener una política para ellos pero siendo conscientes que son enemigos de la clase obrera. Esa política tiene como objetivo encontrar algún punto de unidad de acción para enfrentar a los grandes terratenientes. Es algo similar a lo que hacemos con otras clases enemigas como por ejemplo la burguesía nacional en los países coloniales o semicoloniales en lo que se refiere a la lucha contra el imperialismo. Sin embargo la búsqueda de una posible unidad de acción con los campesinos ricos para enfrentar a los terratenientes es una cuestión táctica y difícilmente exitosa pues la tendencia normal de este sector, para defender sus intereses, es aliarse a los terratenientes.
Lo que para el marxismo no es táctico, sino estratégico es “llevar la lucha de clases al campo”. Esto significa que, en la lucha contra los terratenientes, la gran tarea de los revolucionarios es separar a los campesinos pobres de los campesinos ricos. Esa es, repetimos, la cuestión estratégica. Si los revolucionarios no llevan adelante esa tarea será imposible ganar para el campo de la revolución a los aliados naturales de la clase obrera, los campesinos pobres y, sin esa alianza, en la mayoría de los casos, el triunfo de la revolución será prácticamente imposible.
Estas lecciones que nos han legado los maestros del marxismo nos permiten ver en forma bastante clara el actual conflicto agrario en la Argentina. Los campesinos ricos, organizados en la Federación Agraria Argentina, una nueva vez, para defender sus intereses, se han unido a los terratenientes de la Sociedad Rural Argentina. A su vez, los campesinos pobres, como respuesta a esa alianza, se han organizando como antes nunca lo habían hecho en el Frente Nacional Campesino para luchar contra los terratenientes y contra los campesinos ricos.
De esta forma en el conflicto del campo no sólo se ha visto confirmada la caracterización de los marxistas (sobre la tendencia de los campesinos ricos a unirse con los terratenientes) sino que también se ha visto que la política de llevar la lucha de clases al campo, de dividir a los campesinos pobres de los campesinos ricos, tiene bases en la realidad.
A nivel del campo argentino, crece la división entre los terratenientes y los campesinos ricos de un lado y los campesinos pobres del otro. Esta es la parte más positiva del conflicto. Frente a esta realidad: ¿Cuál debería ser la política de los revolucionarios? No pueden quedar dudas: Apoyar a los campesinos pobres, contra los terratenientes y los campesinos ricos. Sin embargo no es esta la política de los sectores revolucionarios que estamos criticando. Ellos están tan confundidos y desorientados que no están acompañando a los campesinos pobres en su ruptura. Continúan apoyando a los campesinos ricos que a su vez continúan, inamoviblemente, aliados de los terratenientes.
A partir de esta localización equivocada, el conjunto de la política de estas organizaciones se torna sin sentido. Resulta incomprensible los cuestionamientos que hacen a los pools cerealeros o a la oligarquía y ni que hablar de la reforma agraria. Estas son consignas muy buenas para ser defendidas entre los campesinos pobres pero no entre los campesinos ricos, aliados de la oligarquía y con el respaldo de los pools cerealeros.
El morenísimo frente a la cuestión agraria
Varias de estas organizaciones tienen origen y se reivindican “morenistas”. Se podría pensar por lo tanto que estas posiciones que defienden tienen su origen en las elaboraciones de Nahuel Moreno. Sin embargo, no es así.
Una de los primeros trabajos teóricos de Moreno fueron las Tesis Agrarias y allí están colocadas exactamente la misma posición de Lenín, Trotsky y la III Internacional Comunista sobre el campesinado: “Debemos esforzarnos por todos los medios por conseguir una movilización de los proletarios, semiproletarios, quinteros y chacareros miserables contra los chacareros medios y ricos (agentes del capitalismo en el campo, el más numeroso sector capitalista) al mismo tiempo que debemos ser los más abnegados luchadores contra los terratenientes y grandes capitalistas[4]”
Por otra parte Moreno tuvo la oportunidad de presenciar un conflicto agrario en la Argentina, que se desarrolló durante los años 1970 y 1971 y frente a ese conflicto tuvo una posición completamente diferente a la de las organizaciones con las que estamos polemizando.
Un largo artículo del periódico La Verdad, órgano del Partido Revolucionario de los Trabajadores, dirigido por Nahuel Moreno, analizaba de la siguiente manera el conflicto:
“Entre los días 26 y 27 se realizó en Rosario la primera reunión nacional de entidades agrarias. Allí se congregaron unos 700 delegados de los distintos sectores agropecuarios, desde la Sociedad Rural hasta la Federación Agraria.
El hecho novedoso de que grandes terratenientes compartan una tribuna con los pequeños productores responde a varios factores. El principal es que la burguesía agropecuaria aspira a enfrentar y/o presionar al gobierno para producir un cambio en su política hacia el campo…”
“…se han lanzado a una actividad constante que ha llevado a transformar casi todas las exposiciones rurales del interior en verdaderos mítines políticos desde donde se enjuicia al gobierno…”
Como se puede ver se trataba de un movimiento de la patronal agraria que incluía, como ahora, a la SRA y a la FAA (también estaba la CONINAGRO y CRA). También al igual que en el actual conflicto, uno de los puntos centrales, era el aumento a las retenciones. Solo que, a diferencia de ahora, la patronal del campo no enfrentaba a una democracia burguesa, como sucede actualmente, sino a una dictadura militar que estaba siendo jaqueada por una serie de insurrecciones obreras y populares que se expandían por todo el país. Sin embargo el PRT de Moreno, que tenía como política central el derrocamiento de esa dictadura militar, nunca apoyó apoyar a la patronal agraria o a la Federación Agraria. La explicación del porque de esta política está en el propio texto: “Queda por señalar que ni las discusiones de esta reunión de Entidades Agrarias, ni la solapada pelea por la hegemonía dentro de ella, han sido encaradas en función de una solución de fondo de la crisis agropecuaria que responda a las necesidades de las masas populares. Lo que discuten las entidades patronales sólo es la forma de mejorar sus ganancias. Queda entonces en manos de la clase obrera y el pueblo arbitrar desde el poder esas soluciones”[5]
Al principio de este artículo justificábamos las confusiones de la izquierda en su falta de conocimiento del campo y de la tradición marxista en la cuestión agraria pero, a más de tres meses de iniciado el conflicto, esta justificación comienza a perder fuerza. Tres meses es un tiempo suficiente para tomar contacto con la tradición marxista y con la realidad tal cual es. Se hace necesario, en forma urgente, una corrección de rumbo ya que, de no ser así, el futuro de estas organizaciones puede llegar a estar comprometido.
Los que no apoyan ni al gobierno ni a la patronal del campo
Seríamos injustos con la izquierda argentina si dijésemos que toda ella se ha dividido entre los que apoyan el gobierno y los que apoyan a la patronal agraria. Existe un importante sector de la izquierda que sin apoyar al gobierno cuestiona severamente al paro agrario identificando claramente su carácter patronal e inclusive oligárquico.
Existen varias organizaciones e inclusive importantes intelectuales que están teniendo esta postura. Entre ellas podemos destacar al PO (Partido Obrero); al PTS (Partido de los Trabajadores Socialistas); el Nuevo MAS (Movimiento al Socialismo); al FOS (Frente Obrero Socialista); al FUR-PO (Frente de Unidad Revolucionaria – Poder Obrero); al grupo Praxis; a la LSR (Liga Socialista Revolucionaria); a la Juventud Guevarista, a integrantes del EDI (Economistas de Izquierda) como Eduardo Lucita y Claudio Kats que integran el espacio “Otro camino para superar la crisis”…
Sin embargo también a este nivel existen importantes diferencias. Hay varias organizaciones, como el FOS, el FUR-PO, el grupo Praxis, el espacio “Otro camino para superar la crisis” que, frente al ataque de la patronal del campo al aumento a las retenciones, se han pronunciado en defensa de las mismas e inclusive de un aumento mayor al propuesto por el gobierno.
Por el contrario, tanto el PO, como el PTS y el nuevo MAS han dicho, de una u otra forma: Ni con el gobierno, ni con la patronal agraria. Esta posición, que de entrada podía parecer principista, pronto mostro su verdadero carácter: centrista.
El gobierno nunca reprimió a los dirigentes del conflicto ni a los piquetes. Recién cuando el conflicto estaba llegando a los tres meses y cuando faltaban todo tipo de alimentos en los hogares de los obreros y del pueblo el gobierno metió preso, por algunas pocas horas, a Alfredo De Angelis (el vocero de la patronal) y a un grupo de agricultores.
Como era de esperar todos los medios y la patronal agraria hicieron un escándalo contra la “violenta represión del gobierno”. La izquierda que apoya a la patronal del campo, fue consecuente y se sumó a esta denuncia. Pero, para sorpresa de muchos, un sector de la izquierda que venía denunciando el carácter patronal y antiobrero del paro agrario también se solidarizó con las “víctimas de la represión”
El PO dijo “Repudiamos la brutal (sic) represión… Reclamamos la inmediata libertad de De Angelis y de todos los ruralistas detenidos, y la anulación de todo proceso judicial contra ellos”
El PTS declaró: “El Partido de los Trabajadores Socialistas repudia la represión y la detención de Alfredo De Angelis….y exigimos su inmediata libertad.”
Por su parte el Nuevo MAS señaló en un comunicado: “Repudiamos una represión que mañana puede ser usada contra los trabajadores.”
Estas tres organizaciones dicen que, el paro agrario lo dirige la oligarquía y que es contra los trabajadores, sin embargo, cuando el gobierno lleva adelante una leve (muy leve) represión, ellas salen a repudiar al gobierno por su “brutal represión”. En otras palabras estas organizaciones están diciendo que la oligarquía tiene derecho a cortar las rutas para impedir el paso de los alimentos para el pueblo. La oligarquía tiene derecho a acaparar alimentos, a especular con los precios, a posibilitar un aumento de la inflación del 30% en sólo tres meses. La oligarquía, según estas organizaciones, no puede ser reprimida ni física, ni judicialmente (“…anulación de todo procesos judicial contra ellos” dice el Partido Obrero). Sin duda es una extraña manera de defender a los trabajadores del ataque de la oligarquía.
Nosotros también creemos que el gobierno tiene que ser criticado, violentamente, pero no porque metió preso a algunos ruralistas sino porque a las pocas horas lo liberó, que es lo que siempre hacen cuando el preso es un patrón. “Entran por una puerta y salen por la otra” dice el pueblo.
Tenemos que denunciar al gobierno porque no requisó, como lo autorizan las leyes argentinas, a quienes como la patronal agraria acaparó los alimentos y lo tenemos que criticar porque no expropió a los grandes terratenientes, nacionales y extranjeros, que estaban haciendo un lock out contra los trabajadores y el pueblo.
Tenemos que criticar violentamente al gobierno porque sólo metió preso al vocero de la gran patronal y a algunos campesinos ricos que actúan como fuerza de choque en los piquetes y no le tocó un pelo a sus jefes, a los oligarcas de la Sociedad Rural.
El Nuevo MAS, en su comunicado, dice que Alfredo De Angelis es el representante popular de los “dirigentes patronales agrarios oligárquicos” sin embargo, después de hacer esta correcta caracterización, llega a la conclusión que hay que “…repudiar el accionar represivo del Estado” porque esa represión “…mañana podría ser utilizada contra los trabajadores y demás sectores auténticamente populares”
Lo menos que se puede decir de esta posición es que es ridícula. Porque no es que esa represión podrá ser utilizada “mañana” . ¡Ella está siendo utilizada todos los días! Ayer, hoy y mañana contra los trabajadores y el pueblo. Así los muestran los presos obreros y los más de 3.000 luchadores procesados que existen en Argentina. Contra quien nunca es utilizada la represión del estado es contra la patronal y mucho menos contra la oligarquía. Por eso sería una gran victoria de los trabajadores si, alguna vez en la vida, la oligarquía fuese reprimida. Por otra parte el Nuevo MAS tendría que ser consecuente. Si es equivocado apoyar la represión a la oligarquía porque ella “mañana puede ser usada contra los trabajadores” tendrían que estar en contra de la represión a los asesinos y torturadores del proceso militar. Más aún tendrían que pedir la inmediata libertad de los condenados, de la misma forma que la pidieron para el “representante popular de la oligarquía”.
Una posición para destacar
La importancia de este debate a nivel de la izquierda excede el marco del conflicto e incluso el marco nacional. Se trata de una discusión de carácter programático que es decisiva para avanzar en una gran tarea que tienen los revolucionarios de todo el mundo que es retomar y actualizar el programa de la revolución.
En el marco de esa tarea es necesario destacar dos importantes aportes hechos por una pequeña organización, el FOS (Frente Obrero Socialista).
El FOS, al igual que el resto de la izquierda argentina, y por las razones que ya hemos señalado, no estaba preparado para enfrentar este conflicto agrario. Esa fue la razón de fondo que lo llevó, en las primeras semanas del conflicto, a tener una posición equivocada. El FOS, al igual que algunas otras organizaciones, se solidarizó con la lucha de los pequeños productores. Sin embargo, después de discutir mejor el carácter del conflicto, cambió de posición. Pero su aporte no fue ese. Es normal que las organizaciones cuando se equivocan cambien de posición. Su aporte fue haber cambiado de posición mediante una autocritica pública, retomando de esta forma una práctica leninista, completamente olvidada y hasta desconocida por prácticamente toda la izquierda argentina y sin duda por la mayoría de la izquierda revolucionaria a nivel mundial.
Al hacer esto el FOS dejó de lado lo que es muy común en la izquierda, tratar de salvar el prestigio de sus dirigentes, para preocuparse con algo más importante, mostrar con toda claridad a la vanguardia obrera cuáles eran sus errores para ir a fondo en su corrección.
Al hacer esta autocritica profunda el FOS comenzó a tener mejores condiciones que el resto de la izquierda para responder a este conflicto agrario cosa que quedó en evidencia cuando se dio la pequeña represión del gobierno que ya hemos relatado. En ese momento el FOS, cuando la amplia mayoría de la izquierda, la que apoyaba el lock out y la que estaba en contra, exigía que se respeten los “derechos democráticos” de la patronal agraria, tuvo la valentía de escribir en su periódico: “No todos los presos son iguales. Defendemos por principio cualquier trabajador reprimido por luchar…Pero no defendemos a todos los que son reprimidos. No defendemos ni exigimos la libertad de Videla ni de los genocidas…
Los que hacen que se pudran cuatro millones de leche por día, merecen la cárcel…La defensa de las libertades no es un “principio abstracto”. Está vinculada a los intereses de clase…corresponde a una verdadera política de los trabajadores exigir que se encarcele a Miguens[6], Buzzi[7], Llambias [8] y todos los dirigentes patronales que llevan adelante este lock out”
De esta manera el FOS no sólo dio una respuesta, políticamente correcta para el conflicto del campo argentino. Más que eso enfrentó una posición que, desde la restauración del capitalismo en el Este europeo, impregna y corrompe a la mayoría de la izquierda a nivel mundial. Aquella que considera que la “democracia” y las “libertades democráticas” tienen un valor universal, y no de clase. Ese fue su segundo gran aporte.
[1] Posiblemente la única organización de izquierda que en la Argentina ha tenido y tiene una relación orgánica con sectores del movimiento campesino es el PCR (Partido Comunista Revolucionario) de orientación maoísta.
[2] Ver en esta misma revista el artículo de Cecilia Toledo “La división de clases en el campo: Un problema vital para los marxistas”
[3] Ver en esta revista el artículo de Martín Hernández “Campo Argentino. La rebelión de los ricos”
[4] Nahuel Moreno, Tesis Agrarias (Tesis 23)
[5] La Verdad, N 253, 23/02/71
[6] Presidente de la Sociedad Rural Argentina
[7] Presidente de la Federación Agraria Argentina
[8] Presidente de la Confederación Rural Argentina